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La vida más allá de la que conocemos, ¿realidad o esperanza?

ESA/Medialab, Uno de los telescopios de Darwin


LA VIDA MÁS ALLÁ DE LA QUE CONOCEMOS, ¿REALIDAD O ESPERANZA?

Jaqueline Rodríguez Hernández
Estudiante de la Licenciatura en Física
Universidad Veracruzana

“A veces creo que hay vida en otros planetas y a veces creo que no.
En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa.”
Carl Sagan

Una de las grandes preguntas de la astronomía es la de saber si hay vida fuera de la Tierra, y se mantiene como un amplio tema de discusión, que llevó a realizar una búsqueda exhaustiva de respuestas. La verdad es que, hasta el momento no se han registrado evidencias fundamentadas científicamente que la demuestren, sino que la mayoría son estudiadas superficialmente y de manera poco rigurosa.

Se sabe que los componentes mínimos requeridos para la vida: carbono, hidrógeno y oxígeno, se hallan en todo el espacio; más no se trata sólo de eso, sino que influyen cierto conjunto de características como la temperatura y la luz. Hay quien, en un intento por mantener la esperanza, cree que en algún lugar del universo existe alguien que nos escucha. Aunque por años se ha especulado acerca de la existencia de vida inteligente extraterrestre; estudiando de manera objetiva el tema, estoy de acuerdo con el hecho de que, hasta ahora, somos el único planeta con las condiciones óptimas para la supervivencia.

Para empezar, en un planeta puede desarrollarse la vida inteligente si se cumplen características específicas. En primer lugar las reacciones químicas necesitan de un líquido en el que llevarse a cabo, requiere de un elemento que sea utilizado para formar variedad de compuestos y una fuente de energía permanente; en caso de la Tierra, hablamos del agua, el carbono y el sol.

El astrónomo Frank Drake presentó las circunstancias que llevarían a la formación de la vida inteligente de la siguiente manera: las estrellas deben nacer a un ritmo razonable, cada una contará con planetas, uno de estos estará a la distancia correcta de la estrella para que el frío y el calor no sean excesivos, debe aparecer vida en el planeta y, además, evolucionar hasta la inteligencia, aprender a comunicarse, a no usar sus propios avances tecnológicos para autodestruirse y, por último, las catástrofes naturales deben ser mínimas, para que la inteligencia pueda desarrollarse.

“De todos los factores que pueden dar lugar al nacimiento de la vida inteligente hace pensar que sólo hay una civilización en la galaxia: la nuestra” (Couper & Henbest, 1999, p.237). De la infinidad de maneras en que pudieron suceder los anteriores hechos, sólo una dio origen a nuestra Tierra, resulta difícil creer que ocurrirán por segunda vez, y seguirán ese orden.

Hoy en día tenemos a nuestro alcance las herramientas necesarias, aunque no suficientes, para el estudio del universo. A pesar de ello, sigue en nuestra mente esta duda que no se ha podido responder. Por un lado están los que afirman que en un lugar cerca o lejos de nosotros hay seres que se encuentran buscándonos; incluso sostienen que hay pruebas de ello, por ejemplo las imágenes y videos de los muy conocidos “OVNIS” que rondan en la red, o las teorías ambiguas acerca de que las pirámides fueron creadas por entes de otros planetas, así como, al enterarse que hay planetas parecidos al nuestro, piensan que la probabilidad de que aparezca la vida en ellos es muy alta.

Por el contrario, estamos los que nos apegamos más a los hechos demostrados, sabemos que, lo que ellos llaman pruebas realmente no provienen de fuentes confiables, o bien, deben tomarse como algo que debe ser confirmado y probado; actualmente con el desarrollo de la tecnología cualquier archivo multimedia puede estar manipulado. Ya se enviaron naves espaciales a lunas, planetas, cometas y asteroides; que poseen cámaras, espectrómetros e instrumentos de medición de ondas tanto de radio como de calor; pero en ninguno de ellos se han detectado señales de vida, pero, ¿prueba eso que no hay alguien más o que no estamos buscando bien?

Puede que la galaxia esté llena de mundos tan ricos de vida como el nuestro. Es posible también que estemos a punto de efectuar esa clase de descubrimientos. No obstante, en los términos del conocimiento actual, en este momento la Tierra es única. No hay otro mundo del que hoy se sepa que alberga ni un triste microbio, y mucho menos una civilización tecnológica. (Sagan, 1995, p.78)

Con respecto a las investigaciones científicas, no han tenido un descanso desde el siglo XIX, cada vez hay más proyectos de exploración y mejoras en las naves espaciales, al notar que en todo este tiempo no hemos recibido indicios de vida, se decidió llevar a cabo una calibración a la nave espacial Galileo, diseñada para explorar Júpiter, sus lunas y sus anillos, con el fin de confirmar que funciona correctamente; pasó a sólo 960 km. de la superficie de la Tierra, y los datos obtenidos fueron satisfactorios, la nave identificó una atmósfera de oxígeno, agua, nubes, océanos, hielo, vida e inteligencia. Entonces, ¿Nos hacemos a la idea de que no hay nadie más con nosotros? Por el momento, basándonos en estos estudios, no podemos permitirnos pensar de otra manera, pero si seguir buscando, recordemos que el universo es infinito.

En un principio, nuestra búsqueda de vida comenzó con Marte, ya que un requisito indispensable para ella es la presencia de agua; “Venus, Marte y la Tierra son los únicos cuya distancia al sol lo permite, sin embargo, estudios han demostrado que en Marte ya no hay agua, pero la hubo alguna vez en gran cantidad” (Urmeneta & Navarrete, 2002, p. 148). Lo que puede explicar este cambio es que Marte ha cambiado la inclinación de su eje y la forma de su órbita, lo que generó calentamientos en la superficie. Pero viene a nuestra mente la duda de, si la vida pudo desarrollarse en la Tierra, ¿Por qué no la pudo tener Marte si tuvieron un origen y condiciones similares? Por ahora no podemos contestarla con seguridad, de todos los mundos del sistema solar, solamente el nuestro fue dotado de vida.

Por otra parte, ¿no sería ideal poder escuchar a nuestros vecinos de otros mundos? En 1959 se puso en marcha el proyecto Search for ExtraTerrestrial Intelligence, para explorar por radio las señales de vida en el espacio. Se han enviado señales desde la Tierra los últimos 60 años, y aún no hay respuesta. ¿Algún día la tendremos? Después de tantos intentos, parece que nos aferramos a una búsqueda sin sentido, si bien se han detectado algunos ruidos e interferencias, no son ninguna pauta que nos permita partir de ahí para sacar conclusiones; además, conforme pasa el tiempo y la tecnología avanza, es cada vez más duro el esfuerzo por escucharlos, pues la señal de comunicaciones interfiere y hace menos potente el sonido que llega del exterior.

Para concluir, desde niños, nos preguntamos qué hay más allá de las nubes, del océano, del horizonte; tal y como un científico se pregunta que hay más allá de la Tierra, de los planetas que conocemos. Levar a cabo las investigaciones pertinentes para descubrirlo es una de las grandes labores que la ciencia ha tenido las últimas décadas; pero el universo es tan grande que esa investigación se ve limitada, incluso por las herramientas en la Tierra para su exploración, de hecho es poco probable que, si llegase a existir la vida en otro lugar, estemos aquí para conocerla. Es verdad que se han hallado planetas cuyas características bien pudieron cubrir las de la Tierra, pero eso no dio origen a la vida en ellos, existe la posibilidad de que tengamos que esperar más tiempo para saber de ella; también la de admitir que somos los únicos habitantes de este inmenso Universo, hasta ahora así lo pienso yo, pero al final, le dejo a usted, lector, que tenga la libertad de elegir su propia postura.

Referencias

Couper, H. & Henbest, N. (1999). Dentro y fuera de las galaxias. En H. Couper. Enciclopedia del espacio (pp. 194-241). Madrid, España: Espasa Calpe, S. A.

Sagan, C. (1995). Un punto azul pálido. Séptima edición. Barcelona, España: Editorial Planeta, S. A.

Urmeneta, J. & Navarrete, A. (2002). Presencia de vida en otros lugares del universo: la exobiología. En J. Urmeneta & A. Navarrete. ¿Hay alguien ahí? (pp.143-159). Barcelona, España: Editorial Océano, S. L.

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